News septiembre – El T-MEC ante el reto de trazar nuevas rutas para un desarrollo compartido

El T-MEC ante el reto de trazar nuevas rutas para un desarrollo compartido

Panel moderado por Guillermo Malpica, Director Ejecutivo de Alianza In México, en el que participaron Mariana Campos, Directora General de México Evalúa; Estefanía Cruz Lera, Investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte; Verónica Ortiz, Ex CEO del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI); así como Jason Marczak, Vicepresidente y Director Senior del Centro para América Latina Adrienne Arsht, del Atlantic Council. 

Contexto sobre el T-MEC

Estados Unidos y México comparten una frontera de 3,000 kilómetros. México es, además, el principal socio comercial de Estados Unidos, relación que genera US$1.8 millones por minuto. También figura entre los principales socios comerciales en la mayoría de los estados de la Unión Americana, por lo que tiene una gran influencia en sus empleos e inversión. Sin embargo, hay una nueva realidad en la relación bilateral derivada de una diferente concepción sobre la política comercial y una nueva visión sobre el papel de los organismos internacionales encargados del comercio en Estados Unidos y en el exterior, de la propia OMC. Por otro lado, México enfrenta retos de negociación e institucionales, sobre todo, el reto de construir a partir de lo que tiene hoy en día. 

En este panel se abordaron los retos para construir puentes y rutas de regreso a la visión preferencial entre los tres países que se había compartido por treinta años. 

Oportunidades y desafíos para México

Mariana Campos resaltó la importancia demográfica de México para Estados Unidos, debido al envejecimiento poblacional estadounidense y la creciente demanda de mano de obra en el sector manufacturero. Destacó que México es un socio estratégico fundamental, especialmente frente a la competencia con China, y señaló sectores con potencial, como el farmacéutico, donde México podría incrementar su producción y exportación. También mencionó la necesidad de que mejore aspectos internos, como infraestructura, seguridad pública, costos energéticos y capital humano para ser un socio competitivo, además de la pertinencia de preparar un equipo multidisciplinario para negociar efectivamente.

El papel de las comunidades migrantes

Estefanía Cruz Lera abordó el papel de las comunidades migrantes mexicanas en Estados Unidos, que ahora cuentan con derechos plenos en su mayoría y contribuyen al emprendimiento y crecimiento económico. Propuso aprovechar esta fuerza para fomentar inversiones en México y participar activamente en la revisión del T-MEC, especialmente en áreas emergentes, como inteligencia artificial y microchips.

Impacto del T-MEC en empleo y desigualdad

Verónica Ortiz señaló que, aunque el tratado ha generado beneficios económicos y empleo formal, persisten desigualdades regionales y sociales en México. Resaltó la importancia del empleo formal para mejorar salarios y prestaciones, y la necesidad de contar con condiciones internas propicias, como seguridad jurídica e infraestructura, para que el tratado efectivamente sirva para reducir brechas. Además, recomendó dar énfasis a los derechos laborales y al contenido de componentes regionales para fortalecer la producción en América del Norte.

Perspectiva desde Estados Unidos

Jason Marczak explicó que el T-MEC es vital para la competitividad estadounidense en un mundo con bloques económicos regionales. Advirtió sobre la cercanía de octubre para la revisión del tratado y la necesidad de que México corrija barreras no arancelarias. También mencionó el cambio en la percepción del presidente Trump respecto a la política comercial en este segundo mandato, reconociendo el beneficio para los trabajadores estadounidenses y sectores estratégicos, y la posibilidad de encontrar agendas comunes para apuntalar la manufactura local en ambos países.

Conclusiones

Al concluir, los panelistas ofrecieron sus reflexiones sobre la importancia de no considerar la firma del T-MEC como un punto final sino como un punto de partida para reformas internas en México, especialmente en materia de seguridad social universal y fortalecimiento institucional para sostener el desarrollo y reducir desigualdades. Asimismo, hicieron énfasis en la necesidad de colaboración intersectorial para aprovechar las oportunidades que ofrece el tratado y superar los retos con una visión estratégica regional que incluya a todos los actores involucrados.

En suma, consideraron que el T-MEC es una herramienta fundamental para el desarrollo compartido en América del Norte, pero su éxito depende de la capacidad de México para mejorar sus condiciones internas, aprovechar el potencial de sus migrantes, atender las demandas de Estados Unidos y construir una agenda conjunta que impulse la competitividad y la inclusión social en la región.